García-Page destina 4.000 € anuales para huérfanos de víctimas de violencia machista. Artículo de Opinión.

Las comparaciones son odiosas, sobre todo cuando avergüenzan.

El pasado 24 de noviembre, durante la celebración del acto institucional contra la violencia de género, el Gobierno de Castilla-La Mancha, a través de su Presidente, Don Emiliano García-Page, anunciaba como propuesta estrella que en los presupuestos regionales de 2018 se recogería una partida para dar a los huérfanos víctimas de violencia machista la cantidad de 4.000 € anuales. Cuatro mil euros anuales para los huérfanos suponen una cantidad de 330 euros mensuales.

Considerando que en los últimos diez años, desgraciadamente, han asesinado a 29 mujeres en Castilla-La Mancha, y poniendo una media de un hijo o una hija por mujer asesinada (no hay datos al respecto), nos daría un importe de 116.000 € anuales destinado a este fin.

Se trata de una importante cantidad que supone un considerable esfuerzo de toda la sociedad castellanomanchega. Pero para que verdaderamente nos hagamos una idea y sepamos qué uso se hace en nuestros impuestos debemos ponerlo en comparación con otras partidas, como por ejemplo con la cantidad que se va a destinar a la fundación “Amancio Ortega”.

Con un simple vistazo que demos al borrador de presupuestos presentado por el Gobierno regional bipartito (páginas 113 y 114 del tomo IV del Proyecto de Ley de los Presupuestos de Castilla-La Mancha 2018 dedicado a los anexos de inversiones y contrataciones)  vemos que a la citada fundación van a ir a parar la nada despreciable cantidad de 7.470.000 euros.

116.000 € para los huérfanos víctimas de la violencia machista. 7.470.000 euros para la fundación “Amancio Ortega”. Parece que la comparación no deja lugar a dudas.

Imagino que serán muchas y sesudas las explicaciones que nos darán para justificar el motivo de que pongan este montante de nuestro dinero en manos privadas cuando debería destinarse a inversiones en sanidad pública. Lo que no sé es si conseguirán convencernos.

Pero de lo que estoy seguro es que serán muchos los que me llamarán demagogo.

¿Pero verdaderamente ustedes piensan que el demagogo soy yo o el que anuncia a bombo y platillo ayudas de 4.000 € anuales a los huérfanos mientras se dan casi siete millones y medio a una fundación privada?

De cualquier forma quedo a disposición de las críticas. También de las que provengan de los amigos del “filántropo” empresario. Ese que fue fundador de Inditex y que cerró y cierra empresas en España, dejando a miles de trabajadoras en el paro, para llevarlas a Bangladesh o cualquier lugar del mundo donde sea mucho más barata la mano de obra y las condiciones laborales.