La universidad pública que tenemos y hacia la que caminamos. Artículo de Opinión.

El Gobierno de Castilla-La Mancha (PSOE + Podemos) continúa su andadura neoliberal en la Educación Universitaria: desde la infrafinanciación de la Universidad pública de Castilla-La Mancha y la privatización de las residencias universitarias, a la implantación de la primera universidad privada en nuestra región.

Es obvio que en el S.XX, el Capitalismo se ha apropiado de una parte muy importante del Estado del Bienestar. Fijémonos en el agua, la sanidad u otros servicios sociales.

También en la educación está ocurriendo lo mismo, es decir, cada vez es más evidente que este derecho público se está reconvirtiendo en un servicio privado. Tenemos ejemplos, como el de los conciertos educativos, centros privados de empresas privadas, financiados con dinero público pero gestionado por el ámbito privado. Y es preciso recordar que este proceso de financiación pública de la enseñanza privada se consolidó con el Gobierno de Felipe González, es decir, con un Gobierno de un partido que se hacía y se hace llamar socialista y obrero.

Este hecho es una consecuencia más de los compromisos adquiridos por los sucesivos gobiernos del PSOE y del PP con la patronal de la enseñanza y con la Iglesia Católica, que siguen sometiendo a la educación pública en España a las tres principales herencias del Franquismo: la segregación clasista, la confesionalidad y una enseñanza privada pagada con fondos públicos.

Si bien dentro del ámbito educativo hemos conseguido algunas conquistas importantes como el desarrollo de la red pública con un notable incremento de profesorado y de centros, la ampliación de la edad obligatoria de escolarización y un mayor acceso a la educación universitaria de las clases populares, éstas son atacadas sistemáticamente por las políticas neoliberales de los gobiernos del PP que, desde su ideología mercantilista de “más mercado y menos Estado”, están convirtiendo la educación en un negocio. Y lo más paradójico es que algunas de estas políticas vienen siendo apoyadas y aplicadas por los gobiernos del PSOE. Estas políticas de agresión a la educación pública no sólo afectan a la enseñanza no universitaria, también las padece la enseñanza universitaria, de cuyo proceso de transformación es preciso hablar pues caminamos hacia una universidad solo para ricos.

La privatización de la Universidad está recogida en el Tratado de la Constitución Europea: los servicios públicos, como la educación, se denominan Servicios Económicos de Interés General (SIEG); además, el acuerdo de la Organización Mundial del Comercio (OMC) considera a los servicios educativos como productos privativos, rentables para el mercado. Por consiguiente, podemos concluir que los sectores neoliberales y “socialdemócratas” tienen un profundo interés en convertir la Universidad en centro de negocio mercantil y financiero.

Este proceso de privatización se inició con la Declaración de Bolonia (1999) cuyo objetivo fue introducir en la Universidad nuevas directrices y medidas del capitalismo para hacerla más rentable a las necesidades del mercado. Consta de dos fases: una primera, de reforma de las titulaciones, introduciendo el sistema de créditos (miden el tiempo de trabajo del estudiante) y cambiando los títulos por grados (3 o 4 años, en lugar de los 5 de las antiguas licenciaturas), a los que les siguen los masters (1 o 2 años). Y una segunda, que tiene que ver con la financiación, el control de calidad, la gobernanza y la transferencia del conocimiento.

En España, como continuidad del proceso de Bolonia, la última propuesta de reforma universitaria la realizó una “comisión de expertos y expertas”, nombrada por el ministro Wert que, en su informe final, sin realizar ninguna consulta a la comunidad universitaria ni a la educativa, concluyó los cambios para el gobierno, financiación, estructura de los estudios y selección del profesorado de las Universidades. ¿Saben que gran parte de este informe coincide con propuestas previas de la Fundación del Banco BBVA? Pero hay más: La Estrategia Universidad 2015 del PSOE también coincide en los mismos ejes, documento elaborado por la Fundación Conocimiento y Desarrollo, presidida por Ana Patricia Botín. ¿Con qué objetivo?: mercantilizar la Universidad a través de tres vías:

La sumisión académica: para que la docencia e investigación estén supeditadas al mercado laboral y a la comercialización de las competencias que puedan ser vendidas en los mercados.

La gobernanza jerárquica: en lugar de una gobernanza colegiada y electiva, para imponer el modelo de gestión privada del ámbito empresarial.

La financiación mercantilista: basada en el repago de los estudios por los estudiantes mediante el incremento de las tasas académicas y endeudamiento bancario para dar continuidad a sus estudios.

Por su importancia, quiero detenerme en la vía de la financiación que considera al estudiante como mera fuente de ingresos: con un aumento de tasas para transmitir al alumnado que la educación universitaria es una inversión privada de alta rentabilidad para su futuro laboral (este aumento es el mayor de toda la democracia en el sistema universitario español. Cada estudiante ha pasado de sufragar el coste de la enseñanza universitaria del 15% al 25%, incluso algunos másteres han aumentado hasta un 200%); y la disminución del presupuesto destinado a becas para implantar el préstamo bancario y así buscar el beneficio de las entidades financieras en lugar del de la mayoría social.

También en Castilla-La Mancha, a la educación pública universitaria se le siguen administrando estas recetas para transitar en ese cambio de dirección hacia su reconversión, hacia su privatización, es decir, que deje de ser un proyecto social al servicio de los ciudadanos y ciudadanas para convertirla en un proyecto al servicio de los intereses económicos.

Primera receta: falta de inversión. Medida que ha motivado un reciente enfrentamiento político entre el Gobierno regional y el PP, convirtiendo el debate de la defensa de nuestra Universidad pública en un cruce de declaraciones de dos partidos que aplican las mismas políticas educativas a su financiación. Es decir: de los recortes del Gobierno de Cospedal al continuismo del Gobierno de Page.

Si la Junta de Comunidades de  Castilla-La Mancha acordó un plan de viabilidad de la Universidad por el cual, hasta el año 2020, el Gobierno regional financiaría a la Universidad pública con un importe revisable anualmente, siendo para el año 2017 de 140 millones de euros, ¿por qué con la aprobación de los Presupuestos regionales dicha cuantía no se ha transferido?, ¿por qué para el año 2018 el Gobierno regional prevé la misma dotación económica que la de 2017, cuando el plan de viabilidad establecía un importe de 158 millones de euros, más el 1,5 % de la subida salarial del personal al servicio de la Universidad?

Ante qué nos encontramos: que la no ejecución de las transferencias del ejercicio 2017, unido al recorte previsto en el 2018, pone en peligro la Universidad de Castilla-La Mancha. Sin embargo, el Gobierno regional ha aumentado en 20 millones de euros el gasto para profesorado de religión. ¿Se acuerdan de las herencias del franquismo?

Segunda receta: privatización de las residencias universitarias.

La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha dispone para el alumnado de enseñanzas medias y superiores de Residencias universitarias. ¿Y dónde está el problema? Pues que la gestión de las mismas se privatizó cuando el Gobierno del PP en nuestra región vendió las residencias a empresas privadas a bajo coste, medida que en la actualidad sigue vigente y que el Gobierno actual continúa manteniendo, aunque sea incoherente con su discurso de “defensor a ultranza de la educación pública”. Y otra paradoja: la convocatoria de plazas en estas residencias es de carácter público (Orden 114/2017, de 13 de junio, de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes).

La situación que se ha originado es fácil de imaginar: empresa privada, beneficios, encarecimiento de las plazas para los estudiantes, necesidades básicas del alumnado que no se garantizan, pésimas condiciones laborales de los trabajadores y trabajadora.

Receta estrella: implantación de la primera universidad privada en Castilla-La Mancha.  La jugada está servida. Ante el desprestigio de la Universidad pública, ofertemos una privada. Los continuos ataques de las corrientes neoliberales hacia nuestra Universidad Pública con la utilización sesgada de datos para calificarla de mediocre y cara, son para denigrar y desmantelar el sistema público universitario. Y a esto se suman los grupos de poder (Grupo Financiero AMCA para la implantación de una universidad privada en Talavera de la Reina) con el objetivo de aumentar la implantación de universidades privadas recibiendo donaciones de carácter público con el beneplácito de nuestros gobernantes.

 

Natalio González,

Responsable del Área de Educación de IU CLM.