Orgullo 2018. Artículo de Opinión.

Bullying, acoso escolar, laboral, insultos, agresiones, dificultad para conseguir un empleo o vivienda, ser tachadas de personas enfermas, que otros tengan que decidir por nosotras, que en 72 países se nos siga persiguiendo, y así un largo etc.

Hablar de precariedad y discriminación es hablar de nuestro colectivo. Es hablar de LGTBI+Fobia; Hablar de que en los centros educativos uno de cada cuatro estudiantes sufrimos acoso por nuestra orientación sexual o expresión de género; Es hablar de la falta de inversión en la investigación de la lucha contra el VIH-SIDA o de que se nos incapacite o discrimine en las consultas médicas; Es hablar de que tengamos que exiliarnos de Castilla-La Mancha hacia lugares más abiertos y tolerantes o donde simplemente no se nos conozca ni se nos juzgue para así poder mostrarnos tal y como somos.

Es hablar de Ekai, de Thalia, de tantas y tantos jóvenes que hacen que el colectivo LGTBI+ recurra al suicidio como única vía de escape al acoso al que la sociedad les somete.

En el ámbito laboral todavía estamos muy lejos de conseguir una plena inclusión en igualdad de condiciones y oportunidades. Y es aquí donde nos referimos a las personas transexuales. En especial a las mujeres transexuales que todavía luchan por el acceso a un puesto de trabajo digno y estable, mientras que aguantan comentarios sexistas y tránsfobos bajo el constante juicio y superioridad moral de una cis-hetero-normatividad apoyada por una sociedad heteropatriarcal en la que si te sales de la norma, eres poco menos que un engendro.

También queremos recordar que estamos en el 120 aniversario del nacimiento de uno de los poetas más visibles de nuestro colectivo, Federico García Lorca, fusilado por ser homosexual y que a día de hoy estamos en un país incapaz de dignificar la sepultura de uno de los grandes iconos de la cultura española.

Es por todo esto que seguimos reivindicando una sociedad basada en el respeto y la igualdad. Porque es la hora de que nos levantemos. Es la hora de luchar, de exigir lo que es nuestro y de que nunca más nos avergoncemos o escondamos por lo que somos. Y también es la hora de hacer de esta lucha algo tuyo. Porque esto no es solo cuestión de personas LGTBI+, necesitamos una H a nuestro lado. Esto no se puede conseguir sin que personas heterosexuales hagan de nuestras reivindicaciones algo suyo para que al final solo veamos personas a nuestro alrededor.

Por todo esto, Súmate y grita a nuestro lado:

STOP LGTBI+ FOBIA, STOP PRECARIEDAD.

VIVIR LIBREMENTE, VIVIR DIGNAMENTE.

 

Inés Gómez,

Responsable de ALEAS Castilla-La Mancha.